La historia del café
Energía del África
chas
son las leyendas que rodean al café y su efecto particularmente
estimulante. Según una leyenda de data desconocida, los pastores en las
altiplanicies de Abisinia se quejaban por el comportamiento intranquilo
de su rebaño de cabras. Los animales estaban extraordinariamente
alterados y no se cansaban. Cerca del lugar, los pastores encontraron
un arbusto con frutos rojos, amarillos y verdes; estaba claro que los
animales habían comido allí. Los nómadas mismos empezaron pronto a
masticar los frutos crudos como fuente de energía. Habían descubierto
el café como estimulante.
Bien cultural árabe
Mediante asaltos de Etiopía, el café llegó a la península árabe. En el
siglo XI se plantaron cultivos de café en la zona del Mar Rojo, usando
métodos de riego artificial, y a partir de entonces, los árabes iban a
mantener durante siglos el monopolio del cultivo del café. Los granos
se tostaban sobre losas para intensificar el aroma. Gracias a
peregrinos árabes, el nuevo bien cultural se expandió con rápidez desde
el puerto de Mocha (“moca”) en el Yemen hacia las ciudades santas de La
Meca y Medina. Allí abrieron los primeros cafés donde los hombres se
encontraban, jugaban, fumaban y mantenían vivas conversaciones. El café
se convirtió en bien cultural.

La bebida turca
Con la expansión del Reino Otomano más allá de Arabia, la bebida
llamada “qahvé” llegó a Asia Menor, Egipcio y el Sureste de Europa. En
el año 1554, se abrió el primer café de Europa en Constantinopla.

Cafés en Europa
Pronto comenzó
el avance triunfal del café en Europa. A finales del siglo 16,
investigadores y viajeros trajeron las primeras informaciones acerca
del insólito brebaje. En el año 1624, los primeros embarques de café
llegaron a Venecia; dos décadas más tarde, abrieron el primer café en
esta ciudad. Poco después, casi todas las metropolis del continente
como Londres, Ámsterdam o París poseían sus cafés, en el año 1673
también Bremen y cuatro años más tarde Hamburgo. En los cafés se
encontraban artistas conocidos, hombres de letras, filósofos y
políticos para el intercambio intelectual. Los cafés eran consultas de
abogados, bolsa, teatro, clubes, cabinetes de lectura. De Voltaire se
dice que bebía 50 tazas al día.

Café en todo el mundo
En Holanda hicieron el intento de cultivar la planta del café en
invernaderos. A principios del siglo XVII, los holandeses, británicos,
españoles, portugueses y franceses embarcaron acodos fuertes con
destino a sus respectivas colonias. La planta de café se plantaba en
Ceilán y Java, en las Indias Occidentales, en Centro- y Suramérica. El
café se convirtió en un producto importante de comercio mundial.
Los husmeadores de café de Federico el Grande
Alemania no poseía colonias propias desde donde habría podido importar
el café. Por la evasión de divisas al exterior, la importación del café
llegó a ser monopolio del Estado bajo el Gobierno de Federico el
Grande. Sólo los tostaderos de café perteneciendo al Reino tenían el
derecho de tostar el café (“Tostada de café obligada”). Se designaron
los llamados “husmeadores de café” para poner fin a las actividades de
cualquier tostador que tostara café ilegalmente en el país.
En la Edad Moderna
En
el año 1898, en el Congo, se descubrió la segunda clase importante de
café, llamada “Robusta”. En el año 1901, un japonés presentó el primer
polvo soluble de café. En el año 1905, se solicitó la primera patente
para producir descafeinado.